Una plaga detectada en aguacates que iban a exportarse llevó a destruir fruta en Michoacán. El episodio ocurrió a finales de octubre, en una región clave para el suministro mexicano a Estados Unidos. Aunque la medida impidió que los lotes sospechosos siguieran su camino, también mostró los riesgos que implica mover fruta entre estados.
Los reportes locales señalan que se destruyeron hasta 52 toneladas de aguacate procedente de Jalisco, Colima y Nayarit. La fruta fue interceptada en Michoacán antes de llegar a una empacadora. Imágenes del operativo mostraron cajas vaciadas en fosas para quemarlas y enterrarlas.
La autoridad agrícola federal confirmó que el 28 de octubre se detectaron dos cargamentos con presencia de plaga durante inspecciones en rutas secundarias. Uno fue devuelto a su origen y el otro fue destruido. No se ha establecido públicamente qué parte de las 52 toneladas corresponde a esos hallazgos ni cuántos frutos presentaban infestación.
La amenaza está relacionada con insectos barrenadores del aguacate, no con el gusano barrenador que afecta al ganado. Algunas especies dañan la semilla dentro del fruto y otras atacan las ramas del árbol. No son la misma plaga, por lo que resulta importante conocer la identificación exacta de los insectos encontrados. Transportar fruta infestada puede facilitar su dispersión hacia regiones que permanecen libres de estos organismos.
Esto explica por qué una carga que parece lista para venderse puede terminar destruida. La prioridad sanitaria no es recuperar su valor comercial, sino evitar que el problema llegue a más zonas productoras. Si una plaga se establece donde antes no existía, controlar su avance puede exigir medidas mucho más amplias.
El riesgo también es comercial. México es el mayor exportador mundial de aguacate y Michoacán ocupa un lugar central en el abastecimiento estadounidense. Para mantener ese acceso, es necesario que cada fruto tenga un origen verificable y cumpla las condiciones sanitarias. La presencia de una plaga en un cargamento no significa que toda la producción regional esté contaminada.
El SENASICA mantiene cinco puntos de verificación en Michoacán y seis rutas móviles para revisar caminos secundarios. Entre el 13 de agosto y el 30 de octubre se inspeccionaron 1,774 cargamentos con 7,391 toneladas que cumplieron los requisitos de traslado. Además, el 93% de la superficie nacional cultivada con aguacate tiene reconocimiento como zona libre del barrenador del hueso. Desde el 1 de octubre también rigen nuevas reglas para documentar el traslado de la fruta desde las huertas hasta las empacadoras.
Para productores y empacadoras, el caso subraya la importancia de revisar la procedencia y documentación de cada lote antes de integrarlo a la cadena de exportación. Un embarque rechazado representa fruta perdida y posibles costos de manejo, aunque todavía no existe una valoración oficial de esos daños.
Fuentes: The Packer, Quadratín Michoacán y La Jornada



