Las compras de maíz de Estados Unidos sumaron dos nuevos pedidos al inicio de noviembre. Uno fue de México y el otro de Corea del Sur. Los dos países pactaron compras totales por 451,000 toneladas para el ciclo 2026/27. También hubo una venta de soya, pero no se dio a conocer su destino. Eso sí, se trata de contratos de venta, no envíos de grano que ya llegaron a otro país.
El 3 de noviembre de 2026, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos informó que México compró 315,000 toneladas de maíz. Corea del Sur sumó 136,000 toneladas. Ambas ventas son para el ciclo comercial que va de septiembre de 2026 a agosto de 2027. El mismo aviso dio cuenta de 134,000 toneladas de soya para un destino aún sin publicar.
México concentró casi el 70% del maíz de ese anuncio. Pero esa cifra es solo una parte de lo que pasó en dos días.
El 2 de noviembre se había dado a conocer una venta mucho mayor a México. Fue de 1,729,740 toneladas de maíz. De ellas, 1,135,380 se pactaron para 2026/27 y 594,360 para 2027/28. Si se suman ambos avisos, el país compró 2,044,740 toneladas. Sin embargo, no todo ese maíz se debe entregar en el ciclo actual.
Hay otra diferencia clave. Una venta no es lo mismo que un envío. El aviso diario incluye grandes contratos que aún pueden tardar en llegar a su destino. Por eso, para saber cuánto grano salió de Estados Unidos hay que revisar los datos de carga y entrega. Estos anuncios tampoco cubren cada venta que se hace en un día.
Pero aunque los nuevos pedidos son una señal de demanda, no prueban que las compras crezcan a lo largo de todo el año. Hasta el 22 de octubre, México tenía pactadas 9.023 millones de toneladas de maíz de Estados Unidos. Eso era 31% menos que en el mismo punto de la campaña previa. Cabe señalar que el año pasado tuvo un inicio de compras muy fuerte.
Las ventas de noviembre pueden cerrar parte de esa brecha, pero aún es pronto para saber si marcan un cambio de ritmo. Hará falta ver si hay más pedidos y si luego salen los embarques.
Para México, la compra de maíz va más allá de una cifra de comercio. El grano que llega del exterior ayuda a cubrir la demanda de alimento para el ganado. Cuánto se compra también depende de la cosecha local, las reservas y los precios de cada proveedor. El aviso no aclara qué tipo de maíz se vendió ni quién lo usará.
La compra de Corea del Sur suma otra señal de interés por el grano. En cambio, la venta de soya no tiene un país de destino público. No hay base para ligarla a un comprador en concreto; al menos no por ahora.
Tampoco se puede decir que estas ventas hayan hecho subir el precio. Ese 3 de noviembre, el maíz bajó en la bolsa de Chicago pese a los nuevos pedidos.
Para quien produce o compra grano, la clave está en ver qué pasa después. Los contratos muestran interés. Los envíos dirán cuánto se cumplió. Y los precios ayudarán a medir si esa demanda gana fuerza o solo tuvo un repunte de pocos días.



