La caída del precio del aguacate volvió a encender la tensión entre los productores de Michoacán, y la protesta no responde a una sola causa. El detonante principal es la pérdida de rentabilidad en huerta, pero a esa presión se suman reclamos sobre la comercialización, la sanidad vegetal y la nueva plataforma VELAGRO, que desde octubre forma parte del esquema federal para certificar el cumplimiento de obligaciones laborales en la agroexportación.
Los productores están pidiendo reducir de forma temporal y programada los volúmenes diarios de corte y reforzar el control de aguacate que llega desde otros estados. También cuestionaron VELAGRO porque consideran que las obligaciones asociadas con la formalización laboral y la seguridad social pueden elevar sus costos, justo en un momento de precios deprimidos. Aunque cabe mencionar que la exigencia no implica que cada agricultor tenga que tramitar el Certificado Laboral para la Agroexportación. Ese trámite corresponde al exportador, aunque productores, cortadores, empacadoras y otros participantes sí deben cumplir las obligaciones laborales y de seguridad social que les correspondan.
Entonces, desde el 1 de octubre de 2026, el aguacate mexicano destinado a exportación necesita el Certificado Laboral para la Agroexportación y VELAGRO es la plataforma oficial para gestionarlo. El programa comenzó como un esquema piloto y avanza por fases. Primero registra a los exportadores y después incorpora información sobre productores, huertos y otros participantes de la cadena.
Frente a la protesta, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla planteó que la salida también pasa por diversificar destinos y mencionó a China y otros mercados asiáticos. La idea responde a una realidad: Estados Unidos sigue concentrando la mayor parte del aguacate michoacano vendido al exterior. De hecho, según las cifras oficiales, alrededor del 85.5% del volumen exportado reportado va hacia dicho mercado.
Y China tampoco es un mercado cerrado que deba abrirse desde cero. México cuenta desde 2005 con un protocolo fitosanitario para exportar aguacate Hass producido en Michoacán. El desafío radica entonces en transformar ese acceso formal en mayores ventas, algo que depende de compradores, logística, costos, calidad y cumplimiento de los requisitos sanitarios.
El hecho es que los productores enfrentan una caída de ingresos, y VELAGRO forma parte de sus inconformidades. También es un hecho que el mercado estadounidense mantiene un peso dominante, y aunque es posible diversificar destinos para reducir esa dependencia con el tiempo, no es una situación que resolverá de inmediato el precio pagado en huerta.
Además, la posibilidad de que China absorba una parte mucho mayor de la producción mexicana sigue siendo eso, una posibilidad. No hay evidencia pública de un acuerdo que garantice un aumento importante de compras. Para el productor, por tanto, hay dos tiempos distintos. Uno es urgente y exige enfrentar precios bajos y mayores costos. El otro es estratégico y consiste en construir mercados que reduzcan la vulnerabilidad de depender tanto de un solo comprador.
Fuentes: El Sol de Morelia y Fresh Plaza



