Origen de la lechuga

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La lechuga, conocida científicamente como Lactuca sativa L., es una planta herbácea anual. Su cultivo se realiza en prácticamente todo el mundo. Su comercialización se divide según el tipo, en romanas, acogolladas y de hojas sueltas. Se han obtenido resultados satisfactorios en su cultivo, debido a su ciclo corto de crecimiento y a su fácil manejo en invernadero.

La palabra lactuca proviene del latín lac o lactis, que se traduce como leche o lácteo. Esta hace alusión al líquido blanco viscoso que emana de sus hojas una vez cortadas. La palabra sativa es un adjetivo, también en latín, que hace referencia a su carácter de especie cultivada. El género fue descrito por Carlos Linneo y publicado en Species Plantarum, vol. 2, p. 795-796 en 1753.

Centro de origen

La lechuga es un cultivo que la humanidad domesticó desde hace mucho tiempo. La cuestión es que el centro de origen de la lechuga sigue siendo discutido. Hay autores que afirman que procede de la India, mientras que otros se decantan por regiones templadas de Europa, Asia y América del Norte.

Lo que queda más o menos claro es que su cultivo comenzó hace unos 2,500 años. Fue una especie vegetal conocida por los persas, griegos y romanos. La teoría más aceptada indica que la lechuga fue domesticada en el Oriente Próximo a partir de la especie Lactuca serriola L., y pronto alcanzó una diversidad extraordinaria.

Dicha teoría indica que el cultivo de la lechuga comenzó con los egipcios, que producían aceite a partir de sus semillas. También se cree que los egipcios fueron los primeros en aprovechar las hojas. Esta teoría se sustenta en la representación de la lechuga como una planta sagrada de Min, el dios de la reproducción.

De los egipcios el cultivo pasó a los griegos, quienes a su vez lo dieron a conocer a los romanos. Hay registros de que en el año 50 después de nuestra era, el escritor romano de temas rurales y agrícolas Columela, escribió sobre diversas variedades de lechugas. Fue tal la importancia que los romanos le dieron a su cultivo que prevalece hasta nuestros días la llamada lechuga romana, de gran importancia aunque no es el tipo más extendido.

Lactura scariola L.

Está aceptado que las variedades de lechuga cultivadas actualmente son una hibridación entre especies distintas. Pero al día de hoy se desconoce con exactitud que especies se vieron involucradas en el proceso de domesticación de la lechuga. Actualmente Lactuca scariola L. y Lactuca serriola L. son las especies más estudiadas.

Lactuca scariola L. es uno de los antecesores comprobados de las variedades actuales de lechuga. Si los expertos no se han puesto de acuerdo es porque Lactura scariola L. está presente en estado silvestre en la mayor parte de las zonas templadas del mundo. Esto hace que sea complicado determinar el origen exacto de la lechuga.

Ahora bien, también se mencionan las especies Lactuca serriola L. y Lactuca virosa L. como ancestros de la actual Lactuca sativa L. Sin embargo, investigaciones científicas en la que se compararon los genes de diversas especies de lechuga han concluido que la lechuga actual tiene estrecha relación con L. serriola L., pero no con otras como L. virosa L., L. saligna L., L. perennis L. y L. indica L.

La lechuga en la historia

La lechuga fue muy conocida por las civilizaciones antiguas, destacando los romanos, griegos, egipcios, persas y sumerios. Se menciona que su consumo disminuyó durante la Edad Media. Por aquella época se tuvo la creencia de que si se ingería en grandes cantidades o con regularidad podía dañar la vista.

Eso sí, durante la Edad Media la lechuga aparece en escritos sobre plantas medicinales, como los de Hildegarda de Bingen, entre 1098 y 1179. También los primeros herbarios de dicha época describen sus usos. Para el Renacimiento la lechuga volvió a adquirir una notable importancia comercial. La lechuga fue introducida en América hasta el año de 1494, gracias a los viajes de Cristobal Colón.

Fue en 1586 cuando Joachim Camerarius describió los tres tipos de lechuga modernos: lechuga de cabeza, lechuga de hojas sueltas y lechuga romana. Fue gracias al trabajo de horticultores alemanes y holandeses que en el siglo XVIII se comenzaron a obtener numerosas variedades de lechuga.

Lo que se sabe hasta ahora es que las primeras lechugas fueron de hojas sueltas. Al parecer las variedades acogolladas se conocieron en Europa hasta el siglo XVI, cuando la lechuga romana fue introducida a Francia, de donde pasó a Inglaterra y luego al resto del continente.

Actualmente hay 578 especies de lechuga descritas que abarcan unas 20,000 variedades distintas, de las cuales muy pocas se cultivan comercialmente. De todas esas especies hoy en día solo 113 están aceptadas botánicamente.

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