Sinaloa aprobó esta semana un programa agrícola de hasta 813,599 hectáreas para el ciclo otoño-invierno 2026-2027, pero la noticia detrás del número es más preocupante que alentadora: La producción de maíz continuaría lejos de los niveles que convirtieron al estado en el granero de México.
La intención de siembra ronda las 335,333 hectáreas de maíz, aunque las estimaciones productivas ubican la superficie efectiva cerca de 303,472 hectáreas, con una cosecha aproximada de 3.3 millones de toneladas. Comparado con el ciclo 2022-2023, cuando el estado cosechó 5.3 millones de toneladas sobre 456,870 hectáreas, la caída proyectada ronda el 38%.
Lo verdaderamente inquietante es que, esta vez, el problema no es la sequía. Las autoridades aseguran que habrá agua suficiente para desarrollar el ciclo, con presas que al 13 de julio almacenaban niveles saludables. El freno viene de otro lado, que es la baja rentabilidad del cultivo, el encarecimiento de los insumos y las dificultades para vender la cosecha.
Es decir, Sinaloa tiene el recurso más escaso de su historia agrícola (el agua) y aun así decide sembrar menos. Eso convierte el fenómeno en un problema estructural de mercado, más que climático, y ahí radica la mayor fricción para el sector, porque cuando el obstáculo ya no es la naturaleza sino la economía del cultivo, las soluciones dejan de ser tan simples como abrir una compuerta.
El deterioro no es de un solo ciclo. Ya en 2024 la superficie sembrada de maíz había descendido a cerca de 295,000 hectáreas, y el ciclo 2025-2026 fue especialmente duro, con un invierno anormalmente caluroso que disparó plagas como el gusano cogollero y el trip, hundiendo rendimientos.
Además, la combinación con precios deprimidos en la Bolsa de Chicago dejó a los productores en pérdidas de más de 700 pesos por tonelada, al punto de que gremios como la Liga de Comunidades Agrarias de Sinaloa pidieron un rescate financiero para evitar la descapitalización del campo. El promedio de producción entre 2017 y 2021 fue de 6.51 millones de toneladas anuales; entre 2022 y 2026 cayó a 4.15 millones, una contracción de casi 31%.
El símbolo más claro de este cambio de era ya ocurrió: Jalisco desplazó a Sinaloa como el mayor productor nacional de maíz grano. En 2024, Jalisco cosechó 3.88 millones de toneladas (16% del total nacional) frente a 3.37 millones de Sinaloa (13.8%), y para 2025 la brecha se mantuvo, con Jalisco liderando con 3.38 millones de toneladas contra los 1.73 millones de Sinaloa. Apenas unos años atrás, en 2023, Sinaloa todavía dominaba con 6.66 millones de toneladas frente a los 3.5 millones de Jalisco. El vuelco es, por tanto, reciente y abrupto, no una tendencia que se gestara durante décadas.
Pero profundicemos en la situación. Por un lado, hay quien ve en la pérdida de liderazgo de Sinaloa una señal de alarma para la soberanía alimentaria del país, pues el estado ha sido históricamente el principal proveedor de maíz blanco para consumo humano, la base de la tortilla, y una cosecha menor reduce la disponibilidad interna justo cuando México ya depende de importaciones para cubrir buena parte de su consumo total de maíz (mezclando blanco y amarillo, principalmente forrajero).
De hecho, desde el GCMA han advertido que la baja rentabilidad y la menor producción elevan riesgos para el país en un contexto donde la agricultura mexicana ya cayó 1.4% en el primer trimestre de 2026. Menos maíz sinaloense también golpea directamente la economía regional, ya que cada tonelada genera una derrama aproximada de 6,000 pesos que circula entre restaurantes, agencias automotrices, zapaterías y comercios locales, según ha señalado el presidente de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán.
Por otro lado, el ascenso de Jalisco no debería leerse únicamente como una tragedia sinaloense, sino también como una historia de diversificación productiva nacional. Jalisco combina un temporal tecnificado con una base agrícola más amplia, y su consolidación como líder reduce la dependencia histórica de una sola región (y de una sola fuente de agua de presa) para un cultivo estratégico.
En un país donde el cambio climático ya ha golpeado a otros graneros tradicionales, como el Estado de México, que cayó al quinto lugar nacional por las cada vez más raquíticas ganancias que empujan a los productores a dar otros usos a sus tierras, tener más de un polo productivo relevante puede ser, paradójicamente, una forma de resiliencia frente a choques climáticos regionales. Además, en el propio Sinaloa la respuesta de muchos productores ha sido reconvertir hacia cultivos que exigen menos agua, lo que en términos de uso eficiente del recurso hídrico no es necesariamente negativo, aunque sí lo sea para la narrativa del “granero de México”.
El punto medio entre ambas lecturas es probablemente el más adecuado. Sinaloa no está desapareciendo como productor agrícola, pero sí está perdiendo la centralidad que sostuvo su identidad económica y política durante décadas, y lo hace en un momento en que ni el agua ni la meteorología son ya la excusa disponible.
El propio secretario de agricultura y ganadería del estado reconoció en ciclos recientes que la producción quedó muy por debajo de los años en que se cosechaban 6 millones de toneladas, atribuyendo la caída a un “año atípico”. El problema es que los años atípicos ya suman varios consecutivos, lo que empieza a desdibujar la línea entre lo excepcional y lo estructural.
Para el país, el reto de fondo no es tanto quién ocupe el primer lugar del ranking estatal, sino si México logra construir un sistema de precios de garantía, financiamiento accesible y comercialización ordenada que haga rentable sembrar maíz blanco en cualquiera de sus regiones productoras. Sin eso, cada estado que hoy celebra haber superado a Sinaloa podría, en unos años, enfrentar el mismo dilema que hoy enfrentan los agricultores de Culiacán y Guasave: Tener el agua, tener la tierra, y aun así no encontrarle sentido económico a sembrar.
Fuentes consultadas:
- ¿Por qué caerá la producción de maíz de Sinaloa?
- Sinaloa deja de ser granero de México; cae producción 75% respecto a su máximo histórico
- El calor tumbó la producción de maíz en “el granero de México”
- Producción de maíz en Sinaloa caería hasta 4 millones de toneladas en ciclo 2025-2026: AARC
- Productores alertan crisis financiera: piden rescate urgente para el campo
- Tequila, aguacate y frutos rojos ganan terreno al maíz en Jalisco
- ¿Autosuficiencia de maíz? México importa más y la tortilla sigue cara
- Datos de la producción de maíz en México
- El volumen de las cosechas en Sinaloa y Edomex, a la baja a causa de sequías y heladas
- Productores de Sinaloa: sembrar maíz ya no tiene sentido; sequía y falta de apoyo, las trabas


