México entró en una etapa de adaptación laboral que también alcanzará al sector agrícola. La reducción gradual de la jornada semanal comenzará en 2027, cuando el límite bajará de 48 a 46 horas. Al mismo tiempo, los empleadores deberán registrar electrónicamente el inicio y el final de la jornada de cada trabajador. En el campo, donde los horarios y lugares de trabajo pueden cambiar según la temporada, la cosecha o la ubicación de las cuadrillas, aplicar ese control será más complejo que en una fábrica o una oficina.
La STPS prevé publicar durante la primera quincena de diciembre de 2026 los lineamientos que definirán cómo funcionará ese registro electrónico. La información disponible apunta a que la agricultura, junto con la minería y el petróleo, tendrá reglas adaptadas a sus condiciones operativas. También se ha planteado un periodo adicional de entre 30 y 60 días para facilitar la implementación. Ese plazo todavía no es definitivo y dependerá de lo que finalmente publique la autoridad.
Registrar una entrada y una salida parece sencillo, pero en la práctica obliga a las empresas a ordenar la manera en que documentan el tiempo de trabajo. También será necesario revisar contratos, reglamentos y acuerdos internos para que la jornada pactada coincida con los nuevos límites legales. Cuando esos ajustes modifican condiciones laborales acordadas, no pueden aplicarse simplemente de manera unilateral.
En la agricultura hay además una dificultad adicional. Una cuadrilla puede trabajar en distintos predios, iniciar actividades en horarios variables o modificar su operación por clima, madurez del cultivo, disponibilidad de producto o ventanas de cosecha. Esa forma de trabajar explica por qué se analizan reglas específicas para el sector. No significa que el campo quede fuera de la obligación, sino que el mecanismo de cumplimiento podría tomar en cuenta una organización laboral distinta.
Para productores y empresas agrícolas, esto implica preparar sistemas capaces de documentar las horas trabajadas de forma confiable. También habrá que revisar cómo se registran las horas extraordinarias, los cambios de turno y las jornadas de trabajadores temporales o permanentes.
Hay aspectos que ya están definidos y otros que todavía deben esperar. El registro electrónico forma parte del nuevo marco laboral y la reducción gradual de la jornada ya está establecida. Lo que falta conocer son las reglas exactas de aplicación, las excepciones específicas y el tiempo adicional que recibirían algunas actividades. La posibilidad de hasta 60 días extra para el campo sigue siendo una opción en análisis hasta que exista una publicación oficial.
Para el sector agrícola, diciembre será una fecha importante. Ahí se conocerá con mayor precisión qué deberá registrarse, cómo tendrá que hacerse y desde cuándo podrá exigirse. Las empresas que comiencen desde ahora a revisar sus sistemas de asistencia, contratos y organización de turnos tendrán más margen para adaptarse cuando las nuevas reglas entren en operación.
Fuente: AgroLatam



