En Hadley, Massachusetts, una parcela agrícola está produciendo maíz dulce y electricidad al mismo tiempo. El agricultor Joe Czajkowski instaló junto con Hyperion Systems un sistema agrivoltaico formado por 832 paneles solares elevados sobre 0.89 hectáreas. Los módulos se encuentran aproximadamente a 3.05 metros del suelo y están separados para permitir el paso de maquinaria agrícola.
Pero el dato que más llama la atención es el rendimiento del maíz. Según Czajkowski, el cultivo bajo los paneles alcanzó cerca del 80% de la producción obtenida en las hileras vecinas cultivadas a cielo abierto. También señaló que la calidad de las mazorcas fue comparable. Esto significa que hubo una reducción aproximada de 20% en cantidad, pero la parcela mantuvo una producción agrícola relevante mientras también generaba energía eléctrica.
La instalación tiene una capacidad cercana a 445 kW en corriente continua. UMass Amherst confirma además que el sitio forma parte de un proyecto de investigación financiado por el Departamento de Energía de Estados Unidos para estudiar cómo los sistemas agrivoltaicos afectan la productividad de los cultivos, el microclima y la economía agrícola. En Hadley se han evaluado brócoli, espinaca y maíz dulce.
Eso sí, la clave del sistema está en el diseño, pues no se trata de colocar paneles convencionales sobre un campo y esperar que el cultivo se adapte. La estructura fue pensada para mantener la actividad agrícola. Los paneles están elevados y utilizan seguidores solares de un eje. Las filas dejan espacio suficiente para que el tractor pueda circular y realizar labores de manejo.
Aun así, el resultado no significa que cualquier cultivo pueda mantener 80% de su rendimiento bajo paneles solares. UMass Amherst explica que la sombra modifica variables como la intensidad de luz, la temperatura y el microclima alrededor de las plantas. El efecto cambia según el cultivo, la altura de los módulos, su orientación, la separación entre filas y las condiciones ambientales.
Ese punto es crucial porque la principal ventaja de la agrivoltaica no consiste necesariamente en aumentar el rendimiento agrícola. Su valor está en permitir que una misma superficie produzca alimentos y electricidad. En este caso, la pérdida parcial de rendimiento del maíz debe evaluarse junto con los ingresos y ahorros que aporta la generación eléctrica.
La combinación también cambia la forma de medir la productividad del terreno. Si solo se observa la cosecha, el sistema parece menos eficiente porque produce menos maíz. Si se considera que la misma superficie mantiene una cosecha comercial y genera electricidad, la comparación es distinta. Esa doble producción es precisamente la pregunta que la investigación agrivoltaica intenta responder con datos.
El Departamento de Energía de Estados Unidos también señala que este tipo de sistemas puede ayudar a reducir la competencia entre suelo agrícola y producción solar. Sin embargo, todavía se estudia cómo optimizar el equilibrio entre ambas actividades.
El caso de Hadley muestra que la agricultura y la energía solar pueden compartir una misma parcela sin eliminar por completo la producción agrícola. Pero el 80% observado en el maíz debe entenderse como el resultado de una experiencia concreta y no como una cifra garantizada para otros campos. La viabilidad depende del diseño, del cultivo y de la economía de cada explotación.
Fuentes: Los Andes, UMass Amherst y Departamento de Energía de Estados Unidos




