Agricultura General

Cómo desarrollar proyectos agrícolas en zonas con clima templado

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El objetivo de la siguiente información es servir de base para el desarrollo de proyectos agrícolas en zonas con clima templado de nuestro país. La idea es crear proyectos completamente enfocados en el fomento de la autosuficiencia alimentaria de las comunidades, un concepto cuya importancia necesita poterciarse hoy más que nunca.

Condiciones ambientales

Las zonas con climas templados en México presentan dos condiciones orográficas predominantes: terrenos montañosos y accidentados, así como valles altos con terrenos planos, las cuales condicionan el desarrollo agrícola.

En dichas zonas se suelen presentar bajas temperaturas e inclusive heladas en los meses más fríos, además de granizadas inesperadas que, junto con una temporada de vientos fuertes, pueden afectar seriamente la producción.

La precipitación se suele concentrar en tres a cinco meses solamente, lo que quiere decir que se tiene una temporada de siete a nueve meses sin lluvia, razón por la cual es adecuado contar con sistemas de captación y almacenaje de agua.

La vegetación natural de las zonas con climas templados está constituida por los bosques de coníferas y encinos, por lo que la producción agrícola puede combinarse con el aprovechamiento forestal sustentable.

Condiciones sociales y económicas

En las zonas con clima templado de México se ubican los habitantes más desprotegidos y con mayor grado de marginación, razón por la cual la población joven emigra hacia las ciudades en la búsqueda de mejores horizontes.

Además, en una gran cantidad de poblaciones se tiene una falta latente de servicios básicos y de educación media superior hacia arriba, lo que impulsa aún más a los jóvenes a abandonar sus pueblos natales.

Desde el punto de vista de la comercialización, muchos caminos están en mal estado y son de difícil acceso, lo que impide llegar con facilidad a los mercados regionales y no incentiva a aumentar la producción agrícola.

Es importante entender que en muchos ejidos y comunidades de estas zonas los habitantes son descendientes de pueblos originarios, por lo que tienen su propia cultura y su propia forma de ver las cosas.

Actividades primarias y secundarias

Las actividades económicas predominantes en las zonas con clima templado de nuestro país son las siguientes:

  • Agricultura de temporal, con el maíz como cultivo dominante, acompañado por frijol, haba, papa, chícharo, cebada, avena, cebada, trigo, magueyes nopales, árboles frutales y flores.
  • Ganadera en pequeña escala de bovinos, ovinos y equinos, algunos utilizados como animales de trabajo, además de las aves de corral que proporcionan una fuente de alimento más.
  • Aprovechamiento forestal a distintos niveles, que van desde la recolección de leña hasta el manejo sustentable del bosque, lo que también incluye la recolección de algunos productos, como hongos.
  • Pequeños comercios locales de índole general, además de negocios más específicos, tales como los molinos de nixtamal y los aserraderos. También se tienen zonas de importancia ecoturística.

La agricultura en terrenos montañosos

Para establecer un proyecto de agricultura en una zona con clima templado es crucial comprender las necesidades de la población, de modo que se puedan crear sistemas de producción integrales, que aporten valor en lugar de solamente dedicarse a depredar los recursos humanos y naturales.

  • Impulsar de alguna manera el desarrollo de la milpa como concepto de integración, es decir, evitar el monocultivo que tanto está llevando al deterioro de los ecosistemas.
  • Establecer huertos de hortalizas que permitan, además de generar alimentos dentro de la propia comunidad, crear empleos que pueden ser ocupados por los grupos más vulnerables.
  • Desarrollar las granjas familiares que integren la producción agrícola, pecuaria y acuícola, de modo que se generen distintos tipos de productos que permitan la diversificación.
  • Recobrar y ampliar la base de los alimentos locales, para hacer frente a la alimentación industrializada que tanto daño está provocando en las comunidades marginadas del país.
  • Construir embalses de agua para impulsar la agricultura de riego, de modo que se puedan obtener productos agrícolas incluso fuera de temporada, algo cada vez más necesario.
  • Utilizar enmallados, túneles e invernaderos para proteger a los cultivos, siempre y cuando realmente sean necesario y su uso se justifique desde los puntos de vista económico y climático.
  • Crear talleres de elaboración de conservas, que permitan minimizar al máximo el desperdicio de alimentos, en especial en aquellas temporadas cuando los mercados están sobresaturados.

Fuente:

  • Información proporcionada por el profesor-investigador Aurelio Bastida Tapia de la Universidad Autónoma Chapingo.

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