Fitosanidad de cultivo para soya

Principales plagas y enfermedades del cultivo de la soya

Publicado:

| Actualizado:

La fitosanidad de la soya juega un papel crucial en el éxito y sostenibilidad de este cultivo, considerado uno de los más importantes a nivel global tanto por su valor nutricional como por su amplia aplicación en diferentes industrias. La importancia de mantener una buena fitosanidad en los cultivos de soya radica en su capacidad para asegurar la salud de las plantas, maximizar los rendimientos y, en última instancia, garantizar la seguridad alimentaria y la viabilidad económica para los agricultores.

Los desafíos fitosanitarios en el cultivo de la soya son variados y pueden incluir la presencia de plagas, enfermedades y malezas que compiten por los recursos y afectan negativamente el desarrollo de las plantas. Estas amenazas pueden causar daños significativos a los cultivos, reduciendo su calidad y cantidad de producción. Por ejemplo, insectos como el picudo de la soya pueden dañar las vainas y semillas, mientras que enfermedades fúngicas como la roya de la soya pueden disminuir drásticamente la fotosíntesis, vital para el crecimiento de la planta.

Implementar estrategias de fitosanidad eficaces es fundamental para prevenir y controlar estos problemas. Esto incluye prácticas como la rotación de cultivos, el uso de variedades de soya resistentes a enfermedades y plagas, y la aplicación cuidadosa y responsable de productos fitosanitarios. Además, el monitoreo constante de los cultivos permite la detección temprana de problemas, lo cual es clave para su control eficiente.

Además de proteger los cultivos de soya de amenazas directas, una gestión fitosanitaria efectiva también contribuye a preservar la calidad del suelo y los recursos hídricos, elementos esenciales para la agricultura sostenible. Al adoptar prácticas que minimizan el impacto ambiental, los productores de soya no solo aseguran la productividad a largo plazo de sus cultivos, sino que también apoyan la salud del ecosistema en general.

Plagas de la soya

5 de las plagas más importantes del cultivo de la soya son:

Picudo de la soya (Sternechus subsignatus)

Este insecto es particularmente dañino durante su fase larvaria, momento en el cual ataca las raíces de la planta, comprometiendo su capacidad de absorber nutrientes y agua. Los adultos, por otro lado, tienden a alimentarse de las hojas y pueden dañar las vainas y las semillas al perforarlas para depositar sus huevos, lo que resulta en una disminución directa de la productividad del cultivo. La gestión de esta plaga requiere un monitoreo constante para detectar su presencia tempranamente y aplicar tratamientos específicos como insecticidas o prácticas culturales adecuadas para reducir su impacto.

Oruga de la soya (Anticarsia gemmatalis)

Las larvas de esta oruga son conocidas por su hábito voraz de alimentación, centrando su atención en las hojas de la soya, lo cual puede resultar en una defoliación significativa y reducir la capacidad fotosintética de las plantas. Este daño compromete el desarrollo general de la planta y, por ende, la producción de semillas. Para su manejo, es crucial el uso de controles biológicos, como la introducción de enemigos naturales, y químicos, mediante insecticidas selectivos, evitando así afectar a la fauna beneficiosa.

Gusano medidor (Chrysodeixis includens)

Esta plaga se alimenta de las hojas de la soya, causando defoliación parcial o total en casos de infestaciones graves. La rapidez con la que se desarrolla y su capacidad para consumir grandes cantidades de tejido vegetal hacen que el gusano medidor sea una amenaza considerable para los cultivos de soya. El control efectivo de esta plaga incluye la utilización de prácticas de manejo integrado de plagas, como el monitoreo frecuente, el uso de variedades resistentes y la aplicación oportuna de insecticidas cuando sea necesario.

Mosca blanca (Bemisia tabaci)

Además de succionar la savia de las plantas, lo cual por sí solo debilita a la soya, la mosca blanca puede transmitir varios virus que causan enfermedades en el cultivo. La presencia de estas plagas también puede promover el crecimiento de hongos sobre la melaza que excretan, lo que puede interferir aún más con la fotosíntesis. El control de la mosca blanca se basa en medidas preventivas como la eliminación de malas hierbas y restos de cultivos, así como en el uso de mallas antiáfidos y tratamientos insecticidas cuando las poblaciones alcanzan niveles críticos.

Áfido de la soya (Aphis glycines)

Estos pequeños insectos chupadores no solo causan daño directo al alimentarse de la savia de las plantas, sino que también son vectores de enfermedades. El daño directo incluye el enrarecimiento y deformación de las hojas, mientras que el indirecto se debe a la transmisión de patógenos virales que pueden afectar gravemente la salud del cultivo. La gestión de los áfidos implica una combinación de prácticas culturales, como la rotación de cultivos, el uso de variedades resistentes y el control biológico mediante la introducción de enemigos naturales, complementado con aplicaciones de insecticidas específicos en situaciones de alta presión de plagas.

Enfermedades de la soya

5 de las enfermedades más importantes del cultivo de la soya son:

Roya asiática de la soya (Phakopsora pachyrhizi)

Esta enfermedad fúngica es una de las más devastadoras para el cultivo de la soya. Se caracteriza por la aparición de pústulas de color marrón en las hojas, que llevan a una defoliación prematura y reducen significativamente la fotosíntesis, afectando directamente los rendimientos. La estrategia de manejo incluye el uso de variedades resistentes, rotación de cultivos y aplicación oportuna de fungicidas.

Mancha marrón (Septoria glycines)

Se manifiesta inicialmente como pequeñas manchas amarillas en las hojas, que progresivamente se tornan marrones. Aunque no es tan destructiva como otras enfermedades, puede contribuir a la reducción de la fotosíntesis y a la pérdida de vigor de la planta, especialmente en infestaciones severas. El control efectivo se basa en prácticas culturales y, si es necesario, en la aplicación de fungicidas específicos.

Cancro del tallo (Diaporthe phaseolorum)

Esta enfermedad afecta principalmente al tallo de la planta, causando lesiones marrones y cancro, lo que puede llevar a la ruptura del tallo y, eventualmente, a la muerte de la planta. La rotación de cultivos y la eliminación de residuos de cultivos infectados son prácticas clave para prevenir su aparición. El uso de variedades resistentes también es una medida efectiva de manejo.

Marchitez por Fusarium (Fusarium spp.)

Este grupo de hongos afecta a la soya provocando marchitez, clorosis y, en casos severos, la muerte de la planta. La enfermedad obstruye el sistema vascular, impidiendo la correcta distribución de agua y nutrientes. El manejo de la marchitez por Fusarium incluye el uso de semillas tratadas, prácticas de cultivo que promueven un buen drenaje y, cuando es posible, el uso de variedades resistentes.

Podredumbre de la raíz (Phytophthora sojae)

Esta enfermedad, causada por un oomiceto, ataca el sistema radicular de la soya, resultando en la podredumbre de la raíz y, frecuentemente, la muerte de plantas jóvenes. Los síntomas incluyen marchitez y decoloración de las hojas. Las estrategias de control incluyen el uso de variedades resistentes y prácticas de manejo del suelo que mejoren el drenaje y reduzcan la acumulación de agua.

Nota: Dependiendo del país los nombres comunes pueden cambiar.

Lo más relevante del agro en tu correo

Una vez que te suscribas te llegará un correo de confirmación; si no lo ves revisa en la carpeta de spam.