Importancia del cultivo de fresa

Fresa, un cultivo agrícola de mucha importancia

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El cultivo de la fresa se ha convertido en un producto agrícola altamente demandado en el ámbito internacional. Principalmente, Estados Unidos, México y España lideran no solo en la producción, sino también en la exportación de este fruto rojo, jugoso y de sabor distintivo.

Estados Unidos, siendo el mayor productor mundial, tiene a Canadá como uno de sus principales destinos de exportación. México, por su parte, exporta significativamente a Estados Unidos, mientras que España dirige gran parte de su producción hacia países de la Unión Europea.

Estos flujos comerciales demuestran cómo ciertas regiones se han especializado en la producción de fresas, aprovechando factores climáticos, tecnológicos y de mano de obra, y a la vez, satisfacen la demanda creciente en mercados internacionales específicos.

¿Cuál es el origen de la fresa como cultivo agrícola?

El cultivo de la fresa, cuyo nombre científico es Fragaria x ananassa, ha sido altamente apreciado a lo largo de los siglos por su sabor, aroma y valor nutricional. Su origen como cultivo agrícola es complejo y se remonta a la interacción de varias especies silvestres de Fragaria provenientes de diferentes regiones del mundo.

La historia relata que las primeras fresas cultivadas de forma intencionada se derivaron de Fragaria vesca, originarias de Europa. Estas fresas eran de menor tamaño en comparación con las variedades actuales y crecían en estado silvestre en los bosques europeos desde la Edad de Piedra.

A pesar de que Europa tuvo un papel crucial en el inicio del cultivo de la fresa, el salto cualitativo en el tamaño y sabor de la fresa como la conocemos actualmente se debe a la introducción de especies americanas en el continente europeo.

En el siglo XVIII, exploradores europeos trajeron al Viejo Mundo dos variedades americanas: Fragaria virginiana desde América del Norte y Fragaria chiloensis desde América del Sur, particularmente desde Chile. Estas dos especies, al ser cruzadas en Europa, dieron origen a la Fragaria x ananassa, que es la base genética de la mayoría de las fresas cultivadas hoy en día.

El desarrollo posterior de la fresa como cultivo agrícola se basó en la selección y mejoramiento genético, aprovechando las características deseables de las especies mencionadas y otras variedades silvestres. Gracias a estos esfuerzos, la fresa pasó de ser un fruto recolectado en el bosque a un cultivo agrícola comercial de gran importancia en muchas regiones del mundo.

¿Cuál es la importancia social y económica de la fresa?

Desde un punto de vista social, la producción de fresas genera empleo en numerosos niveles de la cadena productiva: desde los agricultores y trabajadores del campo, pasando por los involucrados en la logística, hasta llegar a los puntos de venta al detalle. Además, en varias regiones, la recolección de fresas se ha convertido en una tradición familiar, donde generaciones han cultivado y cosechado este fruto, consolidando la identidad cultural y el tejido social de comunidades enteras.

Económicamente, la fresa representa un cultivo de gran valor, especialmente en regiones donde la producción está destinada tanto al consumo interno como a la exportación. Según la FAO, en los últimos años, la fresa se ha posicionado como uno de los frutos con mayor demanda en el mercado internacional, lo que se traduce en significativos ingresos para los países productores. Estas ganancias no sólo benefician directamente a los agricultores, sino que impulsan economías locales, fomentan la inversión en investigación y desarrollo agrícola, y promueven prácticas de cultivo sostenible para garantizar la calidad del producto y la salud del ecosistema.

Sin embargo, es vital mencionar que el cultivo intensivo de fresa también ha suscitado preocupaciones relacionadas con el uso de pesticidas y su impacto en la salud de los trabajadores y consumidores, así como en el medio ambiente. Esta realidad ha impulsado la transición hacia prácticas agrícolas más sostenibles y la certificación de producciones orgánicas. En este contexto, se subraya la necesidad de equilibrar la demanda del mercado con prácticas responsables que beneficien a todos los involucrados y protejan el entorno natural.

¿Cuáles son las perspectivas de crecimiento de la fresa?

La fresa, uno de los frutos más populares y demandados en el mercado global, ha experimentado un crecimiento constante en su producción y comercialización, y las perspectivas sugieren una continuación de esta tendencia. Según la FAO, el incremento de la producción mundial de fresas se debe, en parte, a la diversificación de las zonas de cultivo y a la incorporación de tecnologías que permiten su producción fuera de temporada, tales como el cultivo en invernaderos y sistemas de túneles. Esta expansión geográfica y tecnológica ha facilitado un suministro más constante y prolongado de fresas en el mercado, satisfaciendo la demanda creciente de los consumidores.

En el panorama global, Asia, liderada por China, ha emergido como una potencia en la producción de fresas, seguida de cerca por América del Norte y Europa. Los avances en genética y mejoramiento de variedades, que buscan obtener frutos más resistentes a plagas, enfermedades y con mejor adaptabilidad a diferentes condiciones climáticas, han fortalecido el potencial productivo de estas regiones. Además, la creciente demanda de fresas en mercados emergentes y el incremento en el consumo per cápita, impulsado por el reconocimiento de sus beneficios nutricionales y su versatilidad en la dieta, auguran un panorama alentador para los productores.

No obstante, la industria de la fresa enfrenta desafíos que deben ser considerados. Las preocupaciones medioambientales, la sostenibilidad en la producción, y la creciente competencia en el mercado global demandan inversiones en investigación y en prácticas agrícolas sostenibles. Asimismo, la adaptación al cambio climático y la gestión eficiente de recursos como el agua se presentan como elementos clave para garantizar el crecimiento futuro del sector. En este contexto, la innovación y la adaptabilidad serán esenciales para consolidar el éxito y la expansión sostenible del cultivo de fresa en las próximas décadas.

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