Etapas fenológicas del cultivo de tangelo

Artículo - Etapas fenológicas del cultivo de tangelo

La tangelo (Citrus × tangelo), hibridación precisa entre mandarina (Citrus reticulata) y pomelo o toronja (Citrus × paradisi), representa un modelo de agricultura frutícola donde la fenología se convierte en el eje central de la producción comercial de cítricos. Su ciclo de crecimiento y fructificación está modulado por la interacción entre la genética híbrida, la temperatura, la radiación solar y la disponibilidad de agua, factores que orquestan una sucesión de etapas fenológicas en las que cada transición funcional abre paso a la siguiente. Comprender este flujo secuencial —desde el brote hasta la cosecha— permite optimizar intervenciones agronómicas y alinear el manejo con el ritmo biológico del árbol.

El primer paso distinguible ocurre con el bro­te y desarrollo vegetativo de la planta tras el periodo de reposo. Durante esta fase, las yemas latentes se activan ante la subida de temperaturas y el incremento de la radiación, lo que desencadena la expansión de nuevos tallos con hojas que aumentan la superficie interceptora de luz. La planta sintetiza carbohidratos mediante la fotosíntesis, movilizando parte de ellos hacia el desarrollo del sistema radicular, esencial para absorber agua y nutrientes. En variedades de tangelo, la formación de ese aparato radicular robusto es clave para asegurar el soporte hídrico que sustentará la siguiente fase reproductiva, dado que el cultivo exhibe sensibilidad a las fluctuaciones de humedad y al estrés térmico bajo iluminación intensa.

A medida que el dosel foliar se instaura, el árbol entra en la fase de floración, donde se produce la diferenciación del meristemo apical en yemas florales. La inducción floral en tangelo depende de un equilibrio entre fotoperiodo y temperatura: aunque no es estrictamente una especie de día corto, el descenso gradual de la radiación favorece el cambio hacia reproducción. Las flores emergen en racimos axilares, alcanzando la madurez en periodos determinados —por ejemplo, variedades como Minneola se cosechan típicamente entre diciembre y febrero—. La sincronía entre polinización y receptividad de las flores es esencial; en este híbrido, la polinización cruzada con otras variedades cítricas suele incrementar el cuajado, dado que algunas variedades son autoincompatibles. Cualquier estrés hídrico o nutricional durante esta etapa reduce la viabilidad floral y el número potencial de frutos por árbol.

El proceso de cuajado y desarrollo del fruto sigue a la fecundación exitosa y representa un desafío fisiológico notable para el árbol. Cada vaina de tangelo inicia una expansión celular que demanda enorme cantidad de energía y agua. La fotosíntesis del dosel debe captar CO₂ de manera eficiente para abastecer el crecimiento, mientras que el transporte de fotoasimilados hacia los frutos requiere un sistema vascular bien desarrollado. En este periodo, la provisión de potasio y calcio resulta clave para asegurar una buena calidad del fruto: el potasio favorece el transporte de azúcares y la correcta turgencia celular, mientras que el calcio refuerza la pared celular, mejora la firmeza y reduce fisiopatías. El manejo del riego debe garantizar humedad adecuada sin saturar, pues un exceso deteriora la raíz y un déficit ralentiza el crecimiento del fruto y reduce sus dimensiones finales.

A medida que los frutos del tangelo alcanzan su tamaño comercial, se adentra en la fase de maduración fisiológica, donde los cambios bioquímicos transforman sus características organolépticas y su valor comercial. En este periodo, la acidez disminuye gradualmente, mientras que los azúcares solubles aumentan, lo que define la dulzura y sabor que se espera. La cáscara adopta una coloración rojiza-anaranjada típica, proceso que depende de la radiación incidente y de la temperatura nocturna. Aunque el tangelo no es un fruto climatérico en el sentido tradicional, la regulación hormonal mediante etileno y ácido abscísico modula la madurez. Un momento de cosecha apropiado —cuando los frutos presentan el color adecuado, contenidos de sólidos solubles óptimos y desprendimiento fácil— es decisivo para obtener calidad comercial, pues una recolección prematura reduce el sabor y una tardía incrementa el riesgo de pérdida poscosecha.

La cosecha del tangelo marca un punto crítico en su producción, pero no el final de su dinámica fenológica. La capacidad del árbol para retomar ciclos productivos depende del estado fisiológico al cierre del ciclo: reservas acumuladas, sanidad del dosel y una raíz bien alimentada. Las intervenciones posteriores, como la poda de fructificación, la fertilización de fondo o el riego de postcosecha, condicionan la brotación del siguiente ciclo y la uniformidad de la floración junto con el cuajado subsiguiente. Además, el fenómeno de alternancia de cosechas —observado en muchos cítricos— puede mitigarse mediante un manejo agronómico que equilibre la carga frutal de cada árbol, promoviendo un balance entre vegetación y reproducción que permita una producción más estable en años consecutivos.

En el cultivo del tangelo, cada una de sus etapas fenológicas —brotes, vegetación, floración, cuajado, maduración y cosecha— se relaciona con parámetros fisiológicos medibles: tasa de fotosíntesis, contenido de nitrógeno foliar, movilidad de potasio, humedad del suelo, temperatura nocturna y radicación diurna. Las intervenciones humanas —riego, fertilización, poda, protección contra heladas— se vuelven efectivas cuando se aplican en la ventana adecuada que cada fase fenológica define. Entender esta cronología biológica y respetar sus tiempos naturales permite maximizar producción, calidad y eficiencia en el uso de recursos.

Las etapas fenológicas del tangelo constituyen una verdadera secuencia de transformación biológica que convierte luz, agua y nutrientes en un fruto jugoso de valor nutricional alto. Allí donde la agricultura se alinea con la fisiología del árbol, se consigue una producción sostenible y eficiente. La precisión con la que el tangelo coordina su crecimiento y reproducción —adaptando su metabolismo al entorno— ofrece una lección relevante en la gestión de cultivos de alto valor: no se trata solo de cultivar, sino de acompañar el ritmo biológico de la planta para que traduzca con éxito su potencial genético en producción comercial.

  • Amy Grant. (2022). Learn About Tangelo Trees – Can You Grow A Tangelo? Gardening Know How.
  • Justin Brooks. (2024). Caring For & Planting Tangelo Trees & Bushes. PlantsExpress.
  • “Tangelo: Characteristics, Varieties, Care, and Key Pests.” (2025). JardineriaOn.com.
  • “Tangelo – an overview.” (2023). ScienceDirect Topics.
  • “Tangelo (Citrus × tangelo).” (2025). Wikipedia.

Escucha el podcast en YouTube, Spotify, Apple y Amazon