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Portada del artículo sobre importancia del zinc

Importancia del zinc en las plantas cultivadas

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El zinc, elemento traza de vital importancia para el crecimiento y desarrollo de las plantas, ha capturado la atención de los investigadores desde hace décadas debido a su papel esencial en los procesos metabólicos y su influencia en la salud vegetal. Aunque su importancia se reconoció inicialmente en la década de 1920, fue en los años subsiguientes que los científicos comenzaron a comprender más profundamente cómo el zinc participa en la síntesis de proteínas, la regulación de enzimas y la activación de factores de crecimiento, contribuyendo en última instancia al rendimiento y la calidad de los cultivos.

¿Cómo se absorbe el zinc en las plantas?

La absorción de zinc en las plantas cultivadas es un proceso altamente regulado y esencial para su crecimiento óptimo y desarrollo saludable. Este elemento traza se toma del suelo a través de las raíces en forma de ion Zn²⁺. La absorción ocurre principalmente en la zona de crecimiento radicular, donde las células de la epidermis y la corteza desempeñan un papel fundamental al permitir que los iones de zinc entren en el sistema vascular de la planta. Investigaciones recientes indican que existen transportadores específicos de zinc en las membranas celulares radiculares, que facilitan la entrada selectiva del zinc en las células. Además, la disponibilidad de zinc en el suelo, el pH y la competencia con otros iones pueden influir en la eficiencia de absorción de zinc por las plantas.

Una vez que los iones de zinc ingresan en las raíces, se distribuyen hacia las partes superiores de la planta a través del sistema vascular, siendo el xilema el principal transportador. Durante este proceso, el zinc puede unirse a ligandos orgánicos en el xilema para evitar la toxicidad o la precipitación en formas insolubles. En la planta, el zinc cumple múltiples funciones esenciales, como ser un cofactor enzimático para diversas reacciones metabólicas y participar en la síntesis de proteínas. Cabe destacar que, a pesar de su importancia, un exceso de zinc puede ser perjudicial para las plantas, lo que destaca la relevancia de un equilibrio adecuado en su absorción y metabolismo.

¿Cómo se transporta el zinc en las plantas?

Este elemento traza es movilizado a través del xilema, el tejido encargado de transportar agua y nutrientes minerales desde las raíces hacia las partes aéreas de la planta. Durante su trayecto, el zinc puede unirse a ligandos orgánicos y formar complejos que evitan su toxicidad y facilitan su movimiento. Además del transporte en el xilema, el floema también puede desempeñar un papel en la redistribución del zinc hacia los órganos en crecimiento, como las hojas jóvenes y los frutos, donde se requiere para funciones metabólicas y estructurales.

El proceso de transporte de zinc está altamente regulado por mecanismos celulares y moleculares. En las raíces, los iones de zinc son tomados por transportadores específicos presentes en las membranas celulares, permitiendo su entrada en las células radiculares. Luego, estos iones son dirigidos a través de las diferentes capas de células hasta alcanzar los tejidos vasculares. Una vez en el xilema, el zinc puede ser transportado en forma libre o asociado a compuestos orgánicos, lo que garantiza su movilidad y disponibilidad en distintas partes de la planta. Esta regulación del transporte es esencial para asegurar que las plantas puedan acceder al zinc necesario y evitar su acumulación en niveles perjudiciales.

¿Cuáles son las funciones del zinc en las plantas?

Una de las funciones más destacadas del zinc es su participación como cofactor enzimático en numerosas reacciones metabólicas clave. Estas enzimas que requieren zinc están involucradas en procesos como la síntesis de proteínas, la división celular, la regulación del ADN y la respuesta a estrés biótico y abiótico. Además, el zinc también es fundamental en la activación y regulación de factores de transcripción, lo que influye en la expresión génica y, por ende, en la respuesta de la planta a su entorno.

Otra función crítica del zinc es su papel en la síntesis de hormonas y reguladores de crecimiento. El zinc interviene en la producción de auxinas, citoquininas y gibberelinas, que son esenciales para la elongación celular, la formación de raíces y brotes, y la coordinación de procesos de desarrollo en la planta. Además, el zinc es crucial para el mantenimiento de la integridad de las membranas celulares y la regulación del flujo de iones, lo que impacta directamente en la absorción de nutrientes y la tolerancia a estrés. En este sentido, el zinc contribuye a la formación de paredes celulares, la permeabilidad y la resistencia de las membranas.