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Hasta 30% de los plaguicidas que se venden en México son ilegales

Agricultura Agroquímicos

En algunas zonas del país hasta un 25-30% de los plaguicidas que se comercializan son falsos, adulterados y piratas, señala Luis Eduardo González, presidente de la Unión Mexicana de Fabricantes y Formuladores de Agroquímicos (UMFFAAC).

Este es un grave problema sobre el cual desconocemos realmente los alcances que tiene, pues no existen cuantificaciones sobre el daño económico, social y ambiental que se está generando, además de que las autoridades no han tomado medidas importantes al respecto.

Las categorías de agroquímicos ilegales

Según la UMFFAAC, existen cinco categorías de agroquímicos ilegales: los que no tienen registro, los falsificados o piratas, los adulterados o reetiquetados y los que entran de contrabando por las aduanas mexicanas. Cada uno de estos representa determinados riesgos.

Para que un agroquímico se pueda comercializar en el país, se requiere que tenga la autorización sanitaria que otorga la Cofepris, que a su vez requiere la opinión de las Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).

La Cofrepris informó que en 2020 se aseguraron 108.3 toneladas de plaguicidas y nutrientes vegetales ilegales, lo que representó la cifra más baja en los últimos cinco años, y esto llama la atención pues se sabe que cada año está aumentando el comercio de agroquímicos ilegales.

El papel de las redes sociales

Si uno busca en las redes sociales plaguicidas en venta es muy fácil encontrar varios perfiles y grupos que se dedican a esta actividad, siendo que al comprar a través de estos canales es muy difícil para los clientes verificar la autenticidad de los productos que se ofrecen.

Por esta razón las redes sociales se han convertido en el medio de venta preferido para quienes se dedican a vender agroquímicos ilegales, pues los agricultores, por querer ahorrarse algunos pesos, buscan quien oferta los productos que necesitan a un menor precio.

La cuestión es que los agricultores terminan siendo estafados, pues no adquieren aquello por lo que están pagando, lo que deriva en una pérdida de la productividad debido a que creen que están llevando determinado manejo, cuando en realidad no es así.

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