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Necesitamos disminuir el desperdicio de alimentos a nivel mundial

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Las estadísticas de la Food and Agriculture Organization (FAO) indican que un tercio de los alimentos producidos para consumo humano terminan siendo desperdiciados. La cifra es impresionante porque estamos hablando de unas 1,300 millones de toneladas de alimentos que cada año terminan en la basura. La pregunta es: ¿cómo podemos disminuir el desperdicio de alimentos?

Los efectos del desperdicio de alimentos

La pérdida de alimentos es un gran desperdicio en sí. Pero también existen otros recursos que se desperdician, lo que hace que este problema sea mucho mayor de lo que las estadísticas indican. El desperdicio de alimentos implica una enorme pérdida de recursos e insumos utilizados en la producción: tierra, agua, energía, fertilizantes, nutrientes, etc.

Otro efecto del desperdicio de alimentos es el incremento sin sentido de las emisiones de gases de efecto invernadero. Toda actividad humana genera una cantidad de estos gases. Y la agricultura representa una de las actividades con mayor impacto en este sentido. Como el objetivo de la agricultura es la producción de alimentos, si estos se desperdician estamos aumentando sin sentido la cantidad de gases nocivos en la atmósfera.

Las causas del desperdicio de alimentos

El mayor problema para combatir el desperdicio de alimentos es que este ocurre en todas las etapas de la producción de alimentos. Si el desperdicio ocurriese solo en una fase del proceso productivo entonces implementar una solución sería más sencillo. Sin embargo, como no es así los profesionales agrícolas debemos diversificar nuestros esfuerzos.

Son muchos los factores que influyen en el desperdicio de alimentos. Los hay de todo tipo: sociales, ambientales, económicos y técnicos. A continuación una lista de 10 causas, cada una de las cuales requiere determinados especialistas y medidas para ser solucionada. Así, para disminuir el desperdicio de alimentos se requieren profesionales que propongan ideas innovadoras.

  • Incidencia de plagas y enfermedades.
  • Competencia con plantas que son malezas.
  • Actividades de cultivo deficientes.
  • Mala aplicación de agroquímicos.
  • Prácticas de cosecha deficientes.
  • Falta de asesoría técnica.
  • Condiciones climáticas poco favorables.
  • Caídas súbitas de los precios de venta.
  • Sistemas de distribución y transporte deficientes.
  • Malas prácticas de poscosecha.