El caso de éxito del programa de manejo integrado de plagas en Cuba

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El uso indiscriminado de los plaguicidas químicos sintéticos tiene diversas consecuencias negativas. En la búsqueda de métodos de control más eficientes el manejo integrado de plagas (MIP) ha sido una alternativa interesante. Sin embargo, en pocos lugares ha tenido tanto éxito como en Cuba.

Consecuencias del mal uso de los plaguicidas

Diversos son los problemas causados por el uso excesivo de los plaguicidas. Resurgen las plagas primarias y secundarias, además de que muchas desarrollan cada vez más resistencia. También se han destruido enemigos naturales. Estos efectos negativos han sido reconocidos en todo el mundo.

Además está la contaminación del medioambiente y diversas afectaciones a la salud humana. Por tales motivos se comenzaron a buscar alternativas de manejo más eficaces para el control de plagas. El MIP surgió de dicha búsqueda y desde su concepción ha evolucionado bastante a través del tiempo.

Eso sí, no se trata de un sistema de fácil adopción. De hecho requiere mucha organización para que tenga éxito. Quizá el mayor reto es que los productores deben participar de forma muy activa. Se requiere que adquieran conocimientos, habilidades y capacidades sobre sus cultivos y su protección.

Factores del éxito del MIP en Cuba

Antes de la década de los setenta en Cuba el uso de plaguicidas sintéticos era indiscriminado. Su uso se enfocaba en aplicaciones periódicas, generalmente cada semana. No se tenía en cuenta la presencia y cantidad de las plagas. Mucho menos se tenía en cuenta la presencia de enemigos naturales.

Si bien el MIP tiene principios y reglas generales, su utilización para el control de plagas no se debe basar en recetas preelaboradas. Esto fue la clave en Cuba para lograr aplicar programas de MIP con mucho éxito. Entendieron que entre cada cultivo y plaga existen diferencias fundamentales, claves para el manejo.

En Cuba el MIP partió de una eficiente selección de estrategias y tácticas, cada una validada para el cultivo y la plaga en cuestión. Es decir, se tuvo la flexibilidad necesaria para adecuar los principios del manejo integrado de plagas a las condiciones específicas de cada ecosistema.

El sistema de MIP aplicado en Cuba

Todo programa exitoso de MIP coincide en el estudio previo que ha realizado. Dicho estudio debe incluir el diagnóstico socieconómico de la comunidad de productores. También se debe incluir una caracterización productiva y fitosanitaria de los territorios de alcance.

Los programas de MIP en Cuba aplicaron un esquema lógico con cuatro grandes apartados, aplicados de forma secuencial según las necesidades. El primer punto es la prevención, que incluye uso de barreras de cultivo, eliminación de reservorios de plagas y el uso de variedades resistentes a plagas. Como segundo punto se maneja la convivencia. Aquí es fundamental el monitoreo de las poblaciones de plagas junto con las poblaciones de enemigos naturales y buscar mantener un equilibrio.

El tercer punto es la manipulación, donde se busca aplicar el control cultura, así como usar control biológico. También se promueve la conservación de enemigos naturales. Y el último punto es la supresión, donde se aplica el control físico y también se insta a la aplicación de plaguicidas. Cabe mencionar que la aplicación económica solo se recomienda cuando el índice de infestación supera el umbral económico.

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